1 de abril – Miércoles de Semana Santa

Evangelio: Mateo 26:14–25

(14) (En aquel tiempo), uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los príncipes de los sacerdotes, (15) y dijo: ¿Qué me queréis dar a cambio de que os lo entregue? Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. (16) Desde entonces buscaba una oportunidad para entregarlo.

Preparación de la Última Cena

(17) El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le dijeron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? (18) Jesús respondió: Id a la ciudad, a casa de tal persona, y comunicadle: El Maestro dice: mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos. (19) Los discípulos hicieron como les había mandado Jesús y prepararon la Pascua.

(20) Al anochecer se puso a la mesa con los doce discípulos. (21) Y mientras comían dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me va a traicionar. (22) Y, muy afligidos, comenzaron cada uno a decirle: ¿Acaso soy yo, Señor? (23) Pero él respondió: El que come conmigo en la misma fuente, ¡ése me va a entregar! (24) Ciertamente el Hijo del Hombre se va, según está escrito acerca de él; pero, ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido. (25) Tomando la palabra Judas, el que iba a entregarlo, dijo: ¿Acaso soy yo, Rabí? Le respondió: Tú lo has dicho.

Comentario

15:       Desconcierta y pone sobre aviso pensar cómo Judas Iscariota llegó a vender a quien él había considerado como Mesías y de quien había recibido la llamada al ministerio apostólico. Treinta siclos o monedas de plata era el precio de un esclavo (cfr. Éxodo 21:32), la misma cantidad por la que vendió Judas al Maestro.

17:       Ázimos son los panes sin levadura que debían comerse durante siete días, en recuerdo del pan sin fermentar que los israelitas tuvieron que tomar apresuradamente al salir de Egipto (cfr. Éxodo 12:34). En tiempos de Jesús la cena de Pascua se celebraba el primer día de la semana de Ázimos.

18:       Aun cuando la expresión indica una persona, cuyo nombre no se dice, es de suponer que el Señor lo designara concretamente. En cualquier caso sabemos por los otros evangelistas (Marcos 14:13; Lucas 22:10) que Jesús dio indicaciones suficientes para que los discípulos pudieran encontrar la casa.

22:       Aunque todavía no habían ocurrido los acontecimientos gloriosos de la Pascua, que darían a los Apóstoles un superior conocimiento sobre Jesús, sin embargo, en su trato con el Señor y por la gracia divina, que ya había ido recibiendo (cfr. Mateo 16:17), los Apóstoles, a lo largo del ministerio público, habían robustecido y profundizado su fe en Jesús (cfr. Juan 2:11; 6:68–69). En este momento están persuadidos de que el Señor conoce las propias disposiciones interiores de ellos y lo que van a hacer. Por eso, cada uno le hace la inquietante pregunta acerca de su propia fidelidad futura.

24:       Alude Jesús a que Él mismo se entregará voluntariamente a la Pasión y Muerte. Con ello, además, cumplía la Voluntad divina, anunciada desde antiguo (cfr. Salmo 41:10; Isaías 53:7). Aunque Nuestro Señor va a la muerte por propia voluntad, no por ello disminuye el pecado del traidor.

25:                  El anuncio de la traición de Judas pasó inadvertido a los demás apóstoles (cfr. Juan 13:26–29).

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