28 de julio – Lunes

Evangelio: Mateo 13:31-35

Parábolas del grano de mostaza y de la levadura

(31) (En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la muchedumbre): El Reino de los Cielos es semejante al grano de mostaza que tomó un hombre y los sembró en su campo; (32) es ciertamente la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas, y llega a ser como un árbol, hasta el punto de que los pájaros del cielo acuden a anidar en sus ramas.

(33) Les dijo otra parábola: El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que toma una mujer y mezcla con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

(34) Todas estas cosas habló Jesús a las multitudes en parábolas y nada les solía hablar sino en parábolas, (35) para que se cumpliese lo dicho por medio del Profeta:

Abriré mi boca en parábolas,
proclamaré las cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

 Comentario

31-32:  El hombre es Jesucristo; el campo, el mundo. El grano de mostaza se entiende de la predicación del Evangelio y de la Iglesia: con unos principios muy pequeños llega a extenderse por todo el mundo.

La parábola alude evidentemente a la universalidad y crecimiento del Reino de Dios: la Iglesia, que acoge a todos los hombres de cualquier clase y condición y en todas las latitudes y tiempos, se desarrolla constantemente, a pesar de las contrariedades, en virtud de la promesa y asistencia divinas.

33:       La imagen se toma ahora de una experiencia cotidiana: así como la levadura va poco a poco fermentando y asimilando toda la masa, de la misma manera la Iglesia va convirtiendo a todos los pueblos.

La levadura es también figura del cristiano. Viviendo en medio del mundo, sin desnaturalizarse, el cristiano conquista con su ejemplo y con su palabra las almas para el Señor.

«Nuestra vocación de hijos de Dios, en medio del mundo, nos exige que no busquemos solamente nuestra santidad personal, sino que vayamos por los senderos de la tierra, para convertirlos en trochas que, a través de los obstáculos, llevan las almas al Señor; que tomemos parte como ciudadanos corrientes en todas las actividades temporales, para ser levadura que ha de informar la masa entera» (S. Josemaría Escrivá: Es Cristo que pasa, n. 120).

34-35:            La Revelación, los planes de Dios, se ocultan (cfr. Mateo 11:25) a los que no están bien dispuestos para recibirlos. El Evangelista quiere subrayar la necesidad de ser sencillos y dóciles al Evangelio. Al evocar el Salmo 78:2 nos enseña otra vez, bajo la luz de la inspiración divina, que en la predicación del Señor se cumplen las profecías del Antiguo Testamento.

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