6 de diciembre – Martes (San Nicolás, Obispo)

Evangelio: Mateo 18:12–14

La Oveja perdida

(12) (En aquel tiempo, Jesús le dijo a sus discípulos:) ¿Qué os parece? Si a un hombre que tiene cien ovejas se le pierde una de ellas, ¿no dejará las noventa y nueve en el monte e irá a buscar la que se ha perdido? (13) Y si llega a encontrarla, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían perdido. (14) Del mismo modo, no es voluntad de vuestro Padre que está en el Cielo que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

Comentario

12–14:   La parábola pone de relieve la solicitud amorosa del Señor por los pecadores. Y manifiesta al modo humano la alegría de Dios al recuperar un hijo querido que se había extraviado.

Ante el panorama de tantas almas que viven alejadas de Dios, el Santo Padre comenta:

«Desgraciadamente asistimos con angustia a la corrupción moral que devasta a la humanidad, despreciando especialmente a los pequeños, de quienes habla Jesús. ¿Qué debemos hacer? Imitar al Buen Pastor y afanarnos sin tregua por la salvación de las almas. Sin olvidar la caridad material y la justicia social, debemos estar convencidos de que la caridad más sublime es la espiritual, o sea, el interés por la salvación de las almas. Y las almas se salvan con la oración y el sacrificio. ¡Esta es la misión de la Iglesia!» (Juan Pablo II: Homilía a las Clarisas de Albano, 14 agosto 1979).

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