21 de octubre – Martes

Evangelio: Lucas 12:35–38

Exhortación a la vigilancia

(En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:)(35) Tened ceñidas vuestras cinturas y las lámparas encendidas, (36) y estad como quienes aguardan a su amo cuando vuelve de las nupcias, para abrirle al instante en cuanto venga y llame. (37) Dichosos aquellos siervos a los que al volver su amo los encuentre vigilando. En verdad os digo que se ceñirá la cintura, les hará sentar a la mesa y acercándose les servirá. (38) Y si viniese en la segunda vigilia o en la tercera, y los encontrase así, dichosos ellos.

Comentario

35–39: La exhortación a estar vigilantes se repite con frecuencia en la predicación de Cristo y en la de los Apóstoles (cfr. Mateo 24:42; 25:13; Marcos 14:34). De una parte, porque el enemigo está siempre al acecho (cfr. 1 Pedro 5:8), y de otra parte porque quien ama nunca duerme (cfr. Cantares 5:2). Manifestaciones concretas de esa vigilancia son el espíritu de oración (cfr. Lucas 21:36; 1 Pedro 4:7) y la fortaleza en la fe (cfr. 1 Corintios 16:13).

35:       Las amplias vestiduras que usaban los judíos se ceñían a la cintura para poder realizar determinados trabajos. «Tener las ropas ceñidas» es una imagen clara para indicar que uno se prepara para el trabajo, la lucha, los viajes, etc. (cfr. Jeremías 1:17; Efesios 6:14; 1 Pedro 1:13). Del mismo modo, «tener las lámparas encendidas» indica la actitud propia del que vigila o espera la venida de alguien.

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