28 de agosto – Jueves (San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia)

Evangelio: Mateo 24:42–51

Exhortación a la vigilancia. Parábola del siervo fiel

(Jesús dijo a sus discípulos:) (42) Velad, pues, ya que no sabéis en qué día vendrá vuestro Señor. (43) Sabed esto, que se el amo supiera a qué hora de la noche habría de venir el ladrón, estaría ciertamente velando y no dejaría que le horadasen su casa. (44) Por tanto, estad también vosotros preparados, porque a la hora que no sabéis vendrá el Hijo del Hombre.

(45) ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien su señor puso al frente de la servidumbre, para darles el alimento a su tiempo? (46) Dichoso aquel siervo, a quien su amo al venir encuentra haciendo así. (47) En verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. (48) Pero se ese siervo fuese malo y pensara en su interior: Mi señor tardará, (49) y comenzase a golpear a sus compañeros y a comer y beber con los borrachos, (50) el día que menos espere y a una hora desconocida vendrá el amo de ese siervo, (51) y le dará el mayor castigo y le hará correr la suerte de los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Comentario

42:       La consecuencia que saca el mismo Jesucristo de esta revelación sobre las cosas futuras es que el cristiano debe vivir vigilante cada día como si fuera el último de su vida.

            Lo importante no es elucubrar acerca de cuándo y cómo serán esos acontecimientos últimos, sino vivir de tal forma que no encuentren en gracia de Dios.

51:                  «Le dará el mayor castigo»: Literalmente «lo partirá en dos»; puede entenderse, metafóricamente, «lo arrojará de si». «Llanto y rechinar de dientes»: Las penas del infierno.

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