25 de septiembre – Lunes (XXIV)

Evangelio: Lucas 8:16–18

(16) (Jesús dijo a sus discípulos:) Nadie que ha encendido una lámpara, la oculta con una vasija o la pone debajo de la cama, sino que la coloca sobre un candelero para que los que entran vean su luz. (17) Porque nada hay oculto que no haya de manifestarse; ni secreto que no acabe por conocerse y hacerse público. (18) Mirad, pues, cómo oís: porque al que tiene se le dará; y a todo aquel que no tiene, incluso lo que piensa tener se le quitará.

Comentario

No hay comentario sobre estos versículos. Le presentamos el comentario de los versículos paralelos de Mateo 13:12:

Mateo 13:12:   El Señor está hablando con sus discípulos y les explica que a ellos, justamente porque tienen fe en Él y desean conocer más a fondo su doctrina, se les dará un conocimiento más profundo de las verdades divina. Pero los que «no le siguen» después de haberle conocido pierden el interés por las cosas de Dios, vienen a estar cada día más ciegos, y es como si se les quitara lo poco que tenían.

Por otra parte, el versículo ayuda a entender el sentido de la parábola del sembrador, parábola que explica admirablemente la economía sobrenatural de la gracia divina: Dios concede la gracia y el hombre corresponde a ella libremente. De este modo ocurre que hay quienes al corresponder con generosidad reciben nueva gracia, llegando así a abundar cada día más en gracia y santidad. Por el contrario, quienes rechazan los dones divinos se cierran en sí mismo y, viviendo en el egoísmo y afecto al pecado, llegan a perder la gracia de Dios totalmente. Es, pues, este versículo una clara y grave advertencia de Nuestro Señor, por la que, con todo el peso de su autoridad divina, nos exhorta –sin quitarnos nuestra libertad– a la responsabilidad de ser fieles: hay que hacer fructificar los dones que Dios nos va enviando y aprovechar las ocasiones de santificación cristiana que se nos ofrecen a lo largo de nuestra vida.

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