28 de mayo – Sábado

Evangelio: Marcos 11:27–33

Potestad de Jesús

(27) (En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos) llegan de nuevo a Jerusalén. Y mientras paseaba por el Templo, se le acercan los príncipes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos, (28) y le dicen: ¿Con qué potestad haces estas cosas?, o ¿quién te ha dado tal potestad para hacerlas? (29) Jesús les contestó: Yo también os haré una pregunta, respondedme, y os diré con qué potestad hago estas cosas: (30) el bautismo de Juan ¿era del Cielo o de los hombres? Respondedme. (31) Y deliberaban entre sí diciendo: Si decimos que del Cielo, dirá: ¿por qué, pues, no le creísteis? (32) Pero ¿vamos a decir que de los hombres? Temían a la gente; pues todos tenían a Juan como a un verdadero profeta. (33) Y contestaron a Jesús: No lo sabemos. Entonces Jesús les dice: Pues tampoco yo os digo con qué potestad hago estas cosas.

Comentario

27–33:   Los que interrogan al Señor son los mismos que, días antes, buscaban el modo de perderle (cfr. Marcos 11:18). En ellos está representado el judaísmo oficial de la época. Jesús había dado ya pruebas y signos de su mesianidad por medio de los milagros y de su doctrina a lo largo del ministerio público. Además, San Juan Bautista había cumplido su misión de dar testimonio acerca de Jesús. Por esta causa, antes de dar la respuesta, Nuestro Señor les exige que reconozcan la verdad proclamada por el Precursor. Pero ellos no quieren aceptar la verdad, ni tampoco oponerse públicamente a ella por temor al pueblo. Ante esa conducta que no quiere rectificar era inútil toda nueva explicación de Jesús.

Este episodio contiene una lección que será siempre actual: quien intente pedir cuentas a Dios, quedará confundido.

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