30 de julio – Sábado (San Pedro Crisólogo, obispo y doctor de la Iglesia)

Evangelio: Mateo 14:1–12

Martirio de San Juan Bautista

(1) En aquel tiempo oyó Herodes el tetrarca la fama de Jesús, (2) y dijo a sus cortesanos: Éste es Juan el Bautista que ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él poderes sobrehumanos. (3) Herodes, en efecto, había prendido a Juan, lo había encadenado y puesto en la cárcel a causa de Herodías la mujer de su hermano Filipo, (4) porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. (5) Y aunque quería matarlo, temía al pueblo, porque lo tenían como profeta.

(6) El día del cumpleaños de Herodes salió a bailar la hija de Herodías y gustó tanto a Herodes (7) que juró darle cualquier cosa que pidiese. (8) Ella, instigada por su madre, dijo: Dame en esta bandeja la cabeza de Juan el Bautista. (9) El rey, entristecido por el juramento y por los comensales, ordenó dársela. (10) Y envió a decapitar a Juan en la cárcel; (11) trajeron su cabeza en la bandeja y se la dieron a la muchacha, que la entregó a su madre. (12) Acudieron luego sus discípulos, tomaron el cuerpo, lo enterraron y fueron a dar la noticia a Jesús.

Comentario

1:   Herodes el tetrarca, denominado «Antipas» es el mismo que más tarde aparece en la Pasión (cfr. Lucas 23:7 ss.). Era hijo de Herodes el Grande. Antipas gobernaba la región de Galilea y Perea en nombre del emperador romano; estaba casado, según atestigua el historiador Flavio Josefo (Antiquitates iud. XVIII, 5,4), con una hija de un rey de Arabia. A pesar de este matrimonio, convivía en concubinato con Herodías, mujer de su hermano. San Juan Bautista y el mismo Jesucristo reprendieron muchas veces las costumbres inmorales del tetrarca, cuyas relaciones ilícitas estaban expresamente prohibidas en la Ley (Levítico 18:16; 20:21) y eran notorio escándalo para el pueblo.

3–12:   A fines del siglo I Flavio Josefo da también testimonio de estos sucesos. Por él sabemos otros detalles más, como el lugar –la fortaleza de Maqueronte– en que estuvo encarcelado el Bautista, fortaleza que domina la ribera original del mar Muerto y donde fue el banquete; y el nombre, Salomé, de la hija de Herodías.

9:   Importante códices griegos y latinos traen: «Se entristeció el rey; mas por el juramento y los comensales ordenó dársela». San Agustín comenta así:

«En medio delos excesos y la sensualidad de los convidados, se hacen temerariamente juramentos, que después se cumplen de forma impía» (Sermo 10).

En efecto, es pecado contra el segundo Mandamiento de la Ley de Dios hacer un juramento faltando a la justicia, como en este caso; tal juramento no obliga. Más aún, si se cumple, como hizo Herodes, se comete un nuevo pecado. También nos enseña el Catecismo que se falta contra este precepto si el juramento se hace contra la verdad, o sin necesidad (cfr. Catecismo Romano, III, 3, 24).

Publicado en Mateo, Tiempo Ordinario | Deja un comentario