31 de octubre – Viernes

Evangelio: Lucas 14:1,7–11

Jesús cura a un hidrópico en sábado

(1) Y sucedió que al entrar él (Jesús) un sábado a comer en casa de uno de los principales fariseos, ellos le estaban observando. (2) Y he aquí que se encontraba delante de él un hombre hidrópico. (3) Y tomando la palabro, dijo Jesús a los doctores de la Ley y a los fariseos: ¿Es lícito curar en sábado o no? (4) Pero ellos callaron. Y tomándolo, lo curo y lo despidió. (5) Y les dijo: ¿Quién de vosotros, si se le cae al pozo un hijo o un buey, no lo saca enseguida en día de sábado? (6) Y no pudieron responderle a esto.

Comentario

1–6:     El fanatismo siempre es malo. Con frecuencia lleva a la obcecación, a negar, como en este caso, los principios más elementales de caridad y de justicia, e incluso de mero humanitarismo. Fanáticos no podemos serlo de nada. Ni aun de lo más sagrado.

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