28 de julio – Viernes (XVI)

Evangelio: Mateo 13:18–23

Sentido de las parabolas

(En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:) (18) Escuchad, pues, la parábola del sembrador. (19) Todo el que oye la palabra del Reino y no entiende, viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: esto es lo sembrado junto al camino. (20) Lo sembrado sobre tierra rocoso es el que oye la palabra, y al punto la recibe con alegría; (21) pero no tiene en sí raíz, sino que es inconstante y, al venir una tribulación o persecución por causa de la palabra, en seguida tropieza y cae. (22) Lo sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y la seducción de las riquezas sofocan la palabra y queda estéril. (23) Por el contrario, lo sembrado y la entiende, y fructifica y produce el ciento, o el sesenta, o el treinta. (18) Escuchad, pues, la parábola del sembrador. (19) Todo el que oye la palabra del Reino y no entiende, viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: esto es lo sembrado junto al camino. (20) Lo sembrado sobre tierra rocoso es el que oye la palabra, y al punto la recibe con alegría; (21) pero no tiene en sí raíz, sino que es inconstante y, al venir una tribulación o persecución por causa de la palabra, en seguida tropieza y cae. (22) Lo sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y la seducción de las riquezas sofocan la palabra y queda estéril. (23) Por el contrario, lo sembrado y la entiende, y fructifica y produce el ciento, o el sesenta, o el treinta.

Comentario

19:   No entiende porque le falta amor, no por falta de inteligencia, esa disposición abre la puerta del alma al diablo.

 

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